Ciclos Circadianos o Ritmos Circadianos
- El hombre, al igual que el resto de los
seres vivos que habitan en la Tierra, desde la bacteria más pequeña hasta el
más grande y complejo de los vertebrados, no actúan independientemente del
medio ambiente, sino que se adaptan a él. Como la vida en nuestro planeta no es
una constante, sino que varía a lo largo del día, de las estaciones, etc. Cada uno de los
organismos que vivimos poseemos un “Reloj interno” que se adapta a esas
variaciones, sobre todo a las que se producen en las 24 horas que dura un
día en la tierra.
A estos “Relojes internos” se les conoce como
Ritmos Circadianos o Ciclos Circadianos y, aunque se
empezaron a investigar a inicios del siglo XIX, no fue hasta la década de los
80 cuando se descubrió el mecanismo molecular que lo regula. Este descubrimiento fue
llevado a cabo por los científicos estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael
Rosbash y Michael W. Young, galardonados con el premio Nobel de Medicina en
2017.
- La vida en la Tierra está adaptada a la
rotación del planeta. Los seres vivos, incluyendo a los humanos, responden a un
reloj biológico interno que ayuda a adaptar y sincronizar los ritmos biológicos
en ciclos de 24 horas, denominados "Ciclos Circadianos". En
los seres humanos, estos ciclos regulan funciones críticas como el
comportamiento, los niveles de hormonas, el sueño, el ritmo cardíaco, la
presión arterial, la temperatura del cuerpo, el metabolismo, etc.
Por esta razón, no sorprende que cualquier
disrupción dentro del ciclo circadiano tenga consecuencias en todos los niveles
del organismo. Un ejemplo es la experiencia conocida como “Jet lag”, como
resultado de un viaje a través de varias zonas horarias, el bienestar físico se
ve comprometido al presentar una falta de coincidencia temporal entre el
entorno externo y el reloj biológico interno. Al respecto, veamos al ciclo
circadiano como una disciplina temporal, una rutina diaria, pero cuando esta
rutina se rompe o se altera, todo suele ser desordenado y confuso.
- Los ritmos circadianos forman parte de lo que
conocemos comúnmente como como “Reloj
biológico” o “Ritmos biológicos”,
que son tres: ritmos
circadianos (ciclos de aproximadamente 24 horas, como los
periodos de sueño-vigilia), ritmos
infradianos (ciclos de más de 24 horas, como el ciclo
menstrual) y ritmos
ultradianos (ciclos de menos de 24 horas, como las fases
del sueño).
- Según la , define los ritmos circadianos básicamente
como las fluctuaciones periódicas que se producen en nuestro organismo a lo
largo del día, “Parámetros biológicos
como la presión sanguínea, la excreción de agua y urea en orina o los niveles hormonales,
sufren variaciones a lo largo del día; por ejemplo, los niveles de cortisol
(hormona del estrés), son más altos por la mañana que por la tarde. Estos
ciclos se repiten constantemente en periodos de 24 horas y son debido a una
sincronización con el medio ambiente”, afirma el NIGMS.
“Los
parámetros ambientales más importantes son los ciclos de luz/oscuridad, que nos
sincronizan con la rotación de la tierra, y los cambios estacionales, que lo
hacen con el giro de la tierra alrededor del sol. Nuestro organismo capta esas señales ambientales y
las procesa en una región de nuestro cerebro llamado Núcleo Supraquiasmático (SCN), estas son un grupo de neuronas del hipotálamo medial que funcionaría como el Reloj principal, emitiendo órdenes
que sincronizan al resto del cuerpo”.
- De este modo, nuestro cuerpo se sincroniza
con la tierra para que tengamos sueño de noche o más hambre a determinadas
horas del día, debido a
la sincronización con el ambiente, nuestro organismo predice en qué momento
vamos a necesitar energía, regulando los procesos metabólicos. De igual forma, diversos estudios han mostrado que el
desajuste crónico entre nuestro estilo de vida y el ritmo dictado por nuestro
cronómetro interno está asociado a un mayor riesgo de padecer varias
enfermedades, inducido mayormente por las decisiones que tomamos día a día.
Factores que influyen en los ritmos circadianos
- Existen algunos factores
que contribuyen o perjudican a la regularidad del reloj biológico, entre ellos
están:
1.
La Luz: La exposición a la luz a la hora de despertar ayuda al reloj circadiano a
ejecutar su función de vigilia y eliminar la somnolencia. Sin embargo, el contacto con la luz durante
el periodo de sueño puede provocar alteraciones del
mismo y hacernos despertar a horas indeseadas. La luz artificial de los dispositivos móviles, televisión y pantallas en general, además de suponer un estímulo
cognitivo añadido, puede generar un retraso en el periodo natural de inducción
al sueño.
2.
El Tiempo: Cuando consultamos el reloj, seguimos horarios laborales y nos marcamos
tareas, demandamos al cuerpo permanecer en un estado de alerta. Esto produce
una presión cognitiva que influye en los patrones de sueño y vigilia.
3.
La Melatonina: Los niveles de melatonina aumentan cuando oscurece y disminuyen al alba.
Esta hormona es sensible a la luz y hace que respondamos a los cambios de
iluminación ambiental: cuando estamos a oscuras nos produce somnolencia, y aumenta la sensación de
alerta al exponernos a la luz. Esta función ayuda a
sincronizar nuestros ciclos de sueño con los ciclos solares y nocturnos.
¿Qué altera
nuestro ritmo circadiano y Cómo influye el ritmo circadiano en nuestra salud?
- La alteración del ritmo circadiano puede
producirse de forma interna (por una mutación), o por factores externos
“principalmente malos hábitos derivados de nuestro estilo de vida, como cambios
en los patrones de sueño, descontrol en la alimentación (en cuanto al tipo de
alimento y cuando se consume), el sedentarismo, entre otros”. La alteración del ritmo circadiano puede
afectar a nuestra salud. No produciendo enfermedades directamente, pero sí
favoreciendo la aparición de ciertas patologías.
“Estudios epidemiológicos
han relacionado el trabajo por turnos, donde los patrones de sueño se
encuentran alterados, con el desarrollo de diversos tipos de cáncer. Esto no quiere decir que toda
persona que tenga un trabajo de este tipo vaya a padecer cáncer, sino que
podría tener una mayor predisposición”.
- Además, el ritmo circadiano resulta
clave en el metabolismo, por lo que influiría de manera directa en patologías
Endocrino-Metabólicas. Investigaciones recientes apuntan que un
consumo de calorías durante un período máximo de 8-12 horas diarias, por ejemplo: ingerir alimentos solo
durante las 8 de la mañana hasta las 18:00 u 20:00 h de la tarde, puede
prevenir y mejorar estas enfermedades de carácter metabólico.
- Para no alterar el ritmo circadiano y, por
tanto, evitar los posibles problemas de salud derivados de ellas, se
recomienda llevar una vida lo más saludable posible, respetando las
horas de sueño y alimentación, algo que hoy en la actualidad no sucede con
frecuencia, debido a los diversos estilos de vidas que llevan las personas. Es
decir, se tienen hábitos perniciosos, un
ejemplo es que la mayoría de las personas deberían almorzar en torno a las
12:00 h y cenar entre las 18:00 y las 20:00, pero estos horarios son pocos
respetados, donde la mayoría tienen horarios de almuerzo y cena de 14:00-16:00
y 21:00-23:00 respectivamente. Por tanto, nuestro horario de comidas no resulta
adecuado para un correcto metabolismo de los nutrientes ingeridos y su
aprovechamiento, prolongando además el horario de sueño.
- En un artículo publicado en 2012,
un equipo de investigadores encontraron que “Consumir
alimento por 15 horas o más, enferma”. Durante las 18 semanas que duró el
experimento, un grupo de animales consumió su alimento durante 8 horas mientras
que otro grupo no tuvo restricciones de tiempo para consumir su alimento, lo que
permitió romper el ciclo normal de alimentación. Al finalizar el experimento
los animales con libre acceso al alimento ganaron peso mientras que los que
restringieron el consumo de alimentos a 8 horas se mantuvieron delgados e
incluso perdieron peso. Los investigadores inmediatamente se cuestionaron si
este mismo efecto podría ocurrir en los humanos.
Para responder a esta pregunta los
investigadores recurrieron a los teléfonos inteligentes. Con una muestra de 156
participantes y los datos recolectados durante 3 semanas, encontraron que el
50% de los adultos participantes consumen alimentos durante un periodo de 15
horas. El mismo periodo de tiempo que los animales enfermos y con mayor peso.
Realizaron entonces otro experimento, se pidió a 8 participantes reducir el
periodo de alimentación de 14 horas a 10 horas por 16 semanas. Tras la
intervención, los participantes redujeron alrededor del 4% de su peso corporal,
sintieron más energía durante el día, menos hambre a la hora de dormir y
mejoraron la calidad de sueño.
“Implícito en
nuestros resultados está el hecho de que el control del metabolismo energético
es un proceso finamente regulado que involucra una intricada red de señales,
incluyendo mecanismos sensores de nutrientes y el sistema circadiano”.
¿Qué le sucede al cuerpo a lo largo del día?
- Según los científicos estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, describen una serie de ritmos biológicos intrínsecos (estructuras y sustancias químicas), que se manifiestan a lo largo del día:
6 AM: Mínima
producción de Cortisol (Hormona del stress) para despertar, por esa razón
algunas personas se despiertan y aunque no tienen que ir a trabajar pues ya no
pueden dormir mas, al menos que tenga una deuda de sueño.
6:45 AM: Incremento de la presión arterial para
despertar.
7:30 AM: Termina la producción de Melatonina (Hormona
del sueño) en la glándula pineal, a lo que se ayuda exponiéndose
a la luz, al sol; ayuda al mejor despertar.
8 AM: Termina la
producción de Cortisol.
8:30 AM: Surgen los primeros movimientos intestinales,
hábito de ir de cuerpo al baño, al despertar.
9 AM: Mayor pico
de producción de Testosterona (Hormona importante en el desarrollo y mantenimiento de la masa muscular y la fuerza), bueno para hacer ejercicios de fuerza.
10 AM: Estado de máxima atención intelectual, mejora cognitiva y de alerta. Buena hora para estudiar y realizar actividades intelectuales.
2 PM: Máxima coordinación o Capacidad
motora alta.
3:30 PM: Menor tiempo de reacción mental o Máxima velocidad de respuesta.
5 PM: Mayor
eficiencia muscular y cardiovascular. Entrenar fuerza muscular (Anaerobio) y lo relacionado
con lo cardiovascular (Aerobio).
6:30 PM: Mayor nivel de presión arterial (Medirlo con
minutos de descanso previo).
7 PM: Mayor
temperatura en el cuerpo, casi un grado.
9 PM: Empieza la
segregación de Melatonina por la glándula pineal. Se puede estimular Inicio de
ritual de sueño, preparándose para ir a dormir.
10:30 PM: Se empieza a suprimir el movimiento intestinal
(lógica para dormir mejor). Sugerencia médica de no hacer ingestas grandes en
las dos horas antes de acostarse.
11 PM: Hora máxima recomendada para irse a dormir.
2 AM: Momento de máxima relajación (sueño más profundo).
4:30 AM: Mínimo nivel de temperatura y de presión
arterial.
Consejos para
regular nuestro “Reloj Interno”
- Aumenta la exposición al sol en las horas de la mañana (usa protector solar), el sol es uno de los mejores antidepresivo y es ¡Gratis!
- Mantén horarios fijos para dormir y despertar.
- Mantén horarios fijos para comer.
- Evita malos hábitos alimenticios, consumo de alcohol, tabaco, etc.
- Realiza ejercicios por lo menos 30 minutos al día y 3 veces por semana, preferiblemente en la mañana o tarde, o al menos 2 horas antes de ir a dormir.
- Cena al menos 1 hora y 30 antes de acostarte.
- No veas televisión, ni trabajes en la computadora o teléfono móvil al menos 1 hora antes de acostarte.
- Duerme 8 horas en promedio, en completa oscuridad y completo silencio.
- Evita ir a la cama con emociones negativas.
“Es altamente
improbable que alguien pueda cumplir estos horarios, el trabajo y otras labores
impiden seguir estas rutinas de ejercicio y muchas veces también de sueño. Te
aconsejo que de a poco intentes adaptar y comprender a que hora le conviene a
tu cuerpo levantarse y acostarse, sin intentar llegar a la perfección, es decir,
que adecúes un poco tus horas de sueño, de comida y tu hora de entrenamiento”.
Conclusiones
- Un estilo de vida saludable no sólo se
trata de ejercitarse, comer y dormir bien, sino de cuánto tiempo del día le invertimos
a estas actividades.
- Se recomienda ocupar máximo
12 horas del día en comer, pero no más “Porque
sabemos que comer más de este tiempo no es bueno incluso para algunos animales”
y que el último alimento sea consumido de 2 a 3 horas antes de irse a dormir.
Es importante también realizar como mínimo 30 minutos de actividad física
diaria y de 3 a 5 veces por semana, ya que “El
ejercicio es medicina”. Así mismo, se recomienda realizar este tipo de
actividades 2 o 3 horas antes de ir a dormir, ya que este podría alterar el
sueño (insomnio) si se hace muy tarde en las horas de la noche. Finalmente, se
sugiere dormir 8 horas diarias, en promedio, aunque es importante tener
presente que esto varía de persona a persona.
“El cuerpo
humano es una maquina de ADAPTACIÓN, responderá a los diferentes estímulos o
cambios provenientes por el medio ambiente o sometido por nosotros mismos”.

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